Violadores Maridos

02/Dic/2016

La Vanguardia, Pilar Rahola

Violadores Maridos

Turquía: ¿Libertad para los violadores de
menores pero no para los periodistas?”, se pregunta el Gatestone Institute, en
un artículo del periodista turco Burak Bedil, miembro del Middle East Forum.
Burak empieza con una afirmación lacerante: “Turquía es el país que más
periodistas encarcela del mundo”, y los datos son escalofriantes. Aunque cabe
un matiz: en las dictaduras islamistas no se supera el récord turco porque el
régimen es tan asfixiante que ningún periodista se juega la vida en el oficio.
Dicho en plata, no hay más libertad en Arabia Saudí, sólo que allí los
periodistas ni lo intentan. Turquía, en cambio, aún mantiene sectores
disidentes con mucha fuerza, de ahí que la represión sea tan visible.
Pero el artículo de Burak no tiene por
objetivo la represión contra los periodistas, sino la ley que Erdogan ha
impulsado y que, si se aprueba, pondría en libertad a 3.000 hombres casados con
menores, muchas de ellas víctimas de violación. Según la propuesta del
Gobierno, cualquier delito de abuso sexual quedará impune si el vio­lador se
casa con su víctima, hasta el punto que los pedófilos que ahora están en la
cárcel serán amnistiados. Además, la propuesta no incluye un mínimo de edad
para las víctimas, de manera que, por poner el ejemplo del propio periodista,
un hombre de 60 años que ha violado a una niña de 12 quedará en libertad si se
casa con ella. Si se aprueba la ley, pues, Erdogan habrá subido un eslabón más
en su proceso de islamización de Turquía, cuya democracia está siendo
desmantelada a pasos de gigante.
La cuestión es central no sólo por el
horror que significa para miles de niñas –las violaciones a menores han pasado
de las 5.730 del 2005 a 16.957 en el 2015–, sino también porque se trata de una
auténtica obsesión de la ideología islamista, cuya misoginia genética considera
que el matrimonio con menores garantiza “la pureza” de las mujeres: cuanto más
pequeñas, más virginidad asegurada… Por poner un ejemplo delirante, el clérigo
Salih bin Fauzan, miembro del alto consejo religioso de Arabia Saudí, dictó una
fetua en el 2011 que afirmaba que no había edad mínima para casarse y que, cita
textual, “las niñas deberían ser desposadas aunque estén en la cuna”. Y el
propio ex presidente turco, Abdullah Gül, estrecho aliado de Erdogan, se casó
con su mujer cuando ella tenía 15 años. Pero la ley va un paso más allá de la
legalización de los matrimonios con niñas, porque exime a los violadores de su
culpa si consuman el matrimonio. Es decir, cualquier tipejo que quiere obligar
a una niña a casarse con él sólo tiene que violarla. Y la niña no sólo habrá
sido violada, sino que además recibirá el “premio” de tener por marido al
violador.
Es terrorífico, malvado, es puro machismo
violento y cruento, es lo que es, una ideología del mal. Por cierto… ¿Habrá
alguna manifestación feminista si se aprueba la ley? Lo pregunto por incordiar.